Ponchos La Providencia en Guano

El rescate de la tradición del tejido en la parroquia La Providencia en Guano. Arte en la confección ponchos y chalinas de manera artesanal a cargo de la Familia León.
 
 
 
 

¿Qué debes saber?

  • Rosa León, tiene 51 años, trabaja en la parroquia La Providencia del cantón Guano. Se dedica a realizar artesanías, específicamente ponchos.
  • Los precios oscilan entre 20 dólares en adelante.
  • Nos garantiza ponchos y chalinas de gran calidad y durabilidad, hechos artesanalmente, con mucho cariño para todos quienes deseen adquirir estas bellas prendas.
  • Los ponchos los puedes encontrar en la parroquia Rural de La Providencia, se halla ubicada a 17 km desde el centro del cantón Guano, se puede acceder en un tiempo estimado de 30 minutos por carreteras de primer y segundo orden.
  • Si visitas esta parroquia rural del canton Guano puedes encontrarte con 5 familias que en la actualidad elaboran estas famosas artesanías, los ponchos se tejen en telares  hechos con madera y sogas de cabuya.
  • Precisamente por este tipo de productos, es que Guano es la Capital artesanal del Ecuador.

Aprendizaje y comienzos en el tejido

Rosa León es un tejedora experta quien viene elaborando los ponchos, siempre son solicitados para las fiestas de Carnaval por sus diseños autóctonos y típicos de estas festividades en donde evoca al taita carnaval y sobretodo la calidad en la materia prima como lo es la lana de borrego sumado a los matices que le da la inclusión de añilinas y plantas como el nogal, capulì, musgo.

Ella recuerda que aprendió el oficio de unos vecinos, específicamente de la familia Carrasco, quienes a su vez aprendieron en Otavalo a confeccionar estas prendas. Rosita transmitió ese conocimiento a su familia con quienes se dedicaron a ejercer ese oficio.

Rosita comenzó esta actividad desde que tiene 13 años le llamó la atención y desde esa edad se dedicó a tejer esas bellas artesanías. Ahora es una experta tejedora de ponchos y chalinas, las hace con lana de borrego y también con lana sintética.

En realizar un poncho se demora aproximadamente 1 día, lo hace en un telar manual, con mucha destreza la vemos cómo se desenvuelve con gran habilidad en su telar.

Sus hijos también han aprendido del negocio de la familia; Mayra, Julio y Franklin serán quienes lleven esta tradición adelante, en ellos reposa el conocimiento que su madre ha ido perfeccionando a través de los años.

A pesar de que cada uno tiene otro trabajo, cuando se trata de ayudar a su madre lo hacen, están ahí, firmes, dignos, amorosos.

En ese lugar hay varias familias que también se dedican a este oficio, en cada familia hay varios integrantes que también se dedican a tejer, es su forma de ganarse la vida. Estos telares están liderados por mujeres, porque ellas tienen el conocimiento.

Estos productos se venden en la Plaza Roja de la Concepción en Riobamba

Rosita nos dice que tal vez este oficio no sobreviva, porque las generaciones que vienen ya no se interesan por aprenderlo. Ella se siente orgullosa de hacer sus ponchos y chalinas, vive alegre y agradecida con este oficio que le ha dado qué comer a ella y a sus hijos. 

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